El día 31 de marzo, por los efectos de la fuerte tramontana que soplaba en la comarca, colapsó un ejemplar de pino carrasco (Pinus halepensis) de grandes dimensiones que había en un pequeño parterre en el cruce entre la calle Migjorn y la avenida de la República Catalana, en Empuriabrava, y que estuvo a punto de causar daños que habrían podido ser letales a personas por razón de la caída de rama sobre los vehículos en los que circulaban.
Al día siguiente, cuando se hacía la retirada del árbol caído, se inspeccionó por parte de los Servicios técnicos municipales y de los responsables de la sección de jardinería de la empresa Castellón 2000, un segundo ejemplar de la misma especie y de características similares situado en un parterre adyacente, y se comprobó cómo el árbol tenía parte importante de la estructura. clara como una de las ramas principales estaba agrietada en su unión con el tronco y oscilaba de forma manifiesta por la acción del viento.
Planteada la posibilidad de efectuar una operación quirúrgica, ésta se descartó por la maleza que afectaba a buena parte del interior del tronco, así como también por lo descompensada que podía quedar la estructura general del árbol. A su vez, los riesgos de caída de sus ramas de gran tonelaje sobre vehículos y peatones –hecho éste ya constatado en el ejemplar cercano–, aconsejaban aplicar a todas luces el principio de la prevención.
Es pues por razón del estado del ejemplar, el carácter banal de la especie, y el riesgo de colapso de partes importantes de la rama sobre la vía pública, con el consiguiente riesgo para las personas y los bienes, que se concluyó que la mejor opción era proceder a su total retirada.
